Las fiestas navideñas son motivo indiscutible para celebrar y para comer. Esos días nos olvidamos de las dietas y disfrutamos de todos los ricos manjares que llegan a nuestras manos sin ningún tipo de culpa.

El pavo y todos sus ricos acompañantes, además del infaltable panetón y el chocolate con leche hacen del 24 de diciembre un verdadero festín de grasas, azúcares, carbohidratos y alcohol, en grandes cantidades. Tantas que podrían llevarlo, amable lector, derechito al hospital o a la morgue.

Pero no se alarme tanto si usted es una persona saludable y deportista. Posiblemente todo lo que ingiera esa noche alterará únicamente sus niveles de colesterol en la sangre. Pero si se encuentra en una edad avanzada sí está en claro riesgo.

Raúl Gamboa, cardiólogo de la Clínica San Felipe y catedrático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, refiere que solo en esa noche se puede llegar a consumir unas diez mil calorías. Es decir, el equivalente a lo que usualmente se consume en cinco días de comida normal.

Y si, como imaginamos, su organismo no está acostumbrado a recibir tantas calorías de golpe, y encima padece de una alteración en el corazón o en el cerebro –propia de la edad avanzada–, esa pesada digestión hará que su estómago entre “en competencia” con esos otros dos órganos y les reste flujo sanguíneo.
Consuelo Alonzo C.