Llegar a Palotoa, es realizar uno de los viajes más hermosos que puedan existir, es ingresar a una de las reservas más importantes del país, el MANU. Lugar que se caracteriza no solo por el verdor y espesura de la vegetación, sino por la presencia de gran numero de hermanos Adventistas; en cuyas rivera viven hermanos de las comunidades de san Luis y Palotoa quienes asisten a las iglesias Adventista de esta comunidad desde hace muchos años atrás; estas tierras fueron colonizadas por conversos de las zonas alto andinas quienes al ver empobrecer sus tierras de origen, migraron buscando nuevas tierras, es así que actualmente los hermanos de estas zonas han hecho producir la tierra de este rico manjar, el plátano.

Es aquí donde se realizó el denominado festival del Plátano del Manu, habiéndose motivado semanas antes acerca de la fidelidad a través de la biblia, los hermanos decidieron celebrar un festival cristiano para la adoración a nuestro creador.

Los hermanos muy de mañana salieron a cortar los platanales para obtener el delicioso fruto y cargarlo al hombro para llevarlo a la rivera del rio Madre de Dios, para luego transportarlo rio arriba o rio abajo y hacerlo llegar al lugar denominado “la Playa”

Todos nos dimos cita a las 8:30 de la mañana, uno a uno paraban sus “peque peques” en la rivera del rio y descargaban sus racimos de plátanos, era emocionante e inspirador ver a nuestros hermanos traer con alegría y fe los productos de la tierra, y todo únicamente para la gloria del Señor; racimo al hombro se dirigían al altar previamente preparado. En dicho altar colocaban los racimos en sus distintas variedades. Y con mucha devoción y fe, lo entregaban al Señor como ofrenda o como diezmo según la bendición que habían recibido.

Finalmente el pastor Moisés Rivera hizo una meditación de renovación de fidelidad, la oración de gratitud a Dios por las bendiciones recibidas y pidiendo nombre por nombre por la vida de cada uno de los files.

Gloria sea dada a Dios porque aún en zonas tan lejanas, a 12 horas de viaje desde Cusco en bus, en moto y en bote, los hijos de Dios desean manifestar su fidelidad al Dios creador, sustentador y redentor.